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25 junio 2008

Entendidos

Cuando somos pequeños, los gurús de la verdad, la madre, el padre, los hermanos mayores, los super héroes, todos nos dicen que una de las misiones personales es entender, entenderte a ti mismo, entender a los demás, comprender el porqué de las cosas. Si tu hermano te tira una silla a la cabeza, hay que entenderlo, le duele una muela. Si tu novia está cabreada, empaticemos con ella, está con la regla. Si tu madre te grita de repente, es que está harta de la casa. Si yo grito de repente, ¿por qué grito de repente?.

El caso es que llegado cierto momento de mi vida, quise entender el motivo de lo que había pasado, toda mi vida me han estado enseñando para ello. Mi cabeza a modo de voz en off con mucho eco me repetía, tiene que haber una razónnnnn, tiene que haber una razónnnnn. Hablé con un psiquiatra, supuestamente los gurús del entendimiento de la psique. Entre lágrimas, cual tartamudo comiendo chicle, se lo dije, "quiero entender esto, debe haber algún motivo", a lo que el oráculo del pensamiento humano contestó "En la muerte no hay nada que entender, las cosas pasan"

Si la muerte es parte de la vida, ya que acaba con ella, a qué coño estamos jugando?

1 comentario:

Salve! dijo...

Demasiada razón mató al sentimiento. Existen circunstancias solo para ser sentidas, en absoluto entendidas. Justo las que no se prestan a juegos, porque jugar es intentar llevar las situaciones, las circunstancias, por uno u otro camino, de forma racional aunque no siempre consciente (glups).
¿Hay que entender todo? No, por suerte...